14 ene. 2018

Silencio - Palabra


Hagamos silencio antes de escuchar la Palabra de Dios, para que nuestros pensamientos estén ya dirigidos a la Palabra de Dios.

Hagamos silencio después de escuchar la Palabra de Dios, porque esta Palabra nos habla aún, vive y mora en nosotros.

Hagamos silencio por la mañana temprano, porque Dios debe tener la primera palabra.

Hagamos silencio antes de acostarnos, porque la última palabra pertenece a Dios.

Hagamos silencio solo por amor a la Palabra.


17 dic. 2017

Domingo 3º Adviento

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!.
En estos últimos domingos, la liturgia ha subrayado lo que significa ponerse en una actitud de vigilancia y lo que significa concretamente preparar el camino del Señor. En este tercer domingo de Adviento, llamado “Domingo de la alegría” (Gaudete), la liturgia nos invita a captar el espíritu con el que todo esto sucede es decir, precisamente, la alegría, San Pablo nos invita a preparar la alegría del Señor asumiendo tres actitudes. Escucha bien, tres actitudes, la primera, la alegría constante; segunda, la oración perseverante; y la tercera la acción de gracias continua. Alegría constante, oración perseverante y acción de gracias continua.
La primera actitud es la alegría constante. “estad siempre alegres” (I Ti. 5, 16), dice San Pablo, es decir, permanecer siempre en la alegría aún cuando las cosas no vayan de acuerdo con nuestros deseos; pero hay esa alegría profunda de la paz, también es alegría que está dentro. Y la paz es una alegría a “nivel del suelo”, pero es una alegría. Las angustias, las dificultades y los sufrimientos, atraviesan la vida de cada uno; y a menudo, la realidad que nos rodea parece ser inhóspita y árida, como el desierto en el que resonaba la voz de Juan el Bautista, como nos recuerda el Evangelio de hoy (cf. Jn 1, 23). Pero precisamente, las palabras del Bautista revelan que nuestra alegría se basa en la certeza de que este desierto está habitado: “En medio de vosotros está uno que no conocéis” (v. 26). Se trata de Jesús, el enviado del Padre que viene, como dice Isaías “a anunciar la buena nueva a los humildes, a curar las heridas de los corazones quebrantados, a proclamar la libertad a los cautivos, para promulgar el año de gracia del Señor. “(61, 1-2). Estas palabras, que Jesús dirigirá a los suyos en la sinagoga de Nazaret, aclara que su misión en el mundo consiste en la liberación del pecado y de la esclavitud personal y social que produce, Él ha venido sobre la tierra para volver a dar a los hombres la libertad de los hijos de Dios, que solo él puede dar, dar la alegría.
La alegría que caracteriza la espera del Mesías, se basa en la oración perseverante: esta es la segunda actitud. San Pablo dice. “Orad sin cesar” a través de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría. La alegría del cristiano no se compra, no se puede comprar: viene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Cuanto más estamos enraizados en Cristo, más cerca de Jesús, más encontramos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas. Por eso el cristiano habiéndose encontrado a Jesús no puede ser un profeta de desventuras, sino un testigo, y un heraldo de alegría. Una alegría para compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace que el camino de la vida sea menos doloroso.
Y la tercera actitud indicada por Pablo es la acción de gracias continua, es decir, el amor agradecido a Dios. Él es de hecho mucho más generoso con nosotros, y nosotros estamos invitados a reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y su bondad, viviendo así en una acción incesante de gracias.
Alegría, oración y gratitud son tres actitudes que nos preparan para vivir la Navidad de una manera auténtica. Alegría, oración, y gratitud. Digamos todos juntos: alegría, oración, y gratitud [la gente repite]. ¡Una vez más! [ellos repiten].En esta última etapa del tiempo de Adviento, nos confiamos a la intercesión materna de la Virgen María. Ella es la “causa de nuestra alegría”, no solo porque trajo a Jesús al mundo, sino porque nos reenvía constantemente a Él.

12 nov. 2017

Tú estás conmigo



Hay una presencia que vela junto a nosotros, hay una Palabra que da sentido al camino de la vida, hay un Dios que no deja caer de sus manos a la criatura que él ha modelado y que aún lleva el calor y la impronta de sus dedos”


  

(salmo 22)

28 oct. 2017

caminos...




"Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos - oráculo de Yahveh . Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros." 

Isaías 55, 8-9


26 oct. 2017

Paz

"Jesús nos llama a cambiar de vida, a cambiar de camino, nos llama a la conversión". Y esto comporta luchar contra el mal, también en nuestro corazón, "una lucha que no te da tranquilidad, pero que te da la paz". Lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el cuarto jueves de octubre.
Inspirándose en el Evangelio del día que explica que éste es "el fuego" que Jesús trae a la tierra, un fuego que pide el cambio, el Santo Padre dijo:
"Cambiar el modo de pensar, cambiar el modo de sentir. Tu corazón que era mundano, pagano, se vuelve ahora cristiano con la fuerza de Cristo: cambiar, ésta es la conversión. Y cambiar en el modo de obrar: tus obras deben cambiar".
Una "conversión - subrayó Francisco - que implica todo: cuerpo y alma, todo".
"Es un cambio, pero no es un cambio que se hace con ardid: es un cambio que hace el Espíritu Santo, por dentro. Y yo debo colaborar para que el Espíritu Santo pueda obrar. ¡Y esto significa lucha, luchar!".
"No existen los cristianos tranquilos, que no luchan - dijo el Papa - "esos no son cristianos, son unos ‘tibios'". Y añadió: "También puedes encontrar la tranquilidad para dormir en una pastilla", pero "no hay pastillas para la paz interior". De ahí que haya afirmado que "sólo el Espíritu Santo" puede producir "esa paz en el alma que da la fortaleza a los cristianos". "Y nosotros - prosiguió - debemos ayudar al Espíritu Santo haciéndole espacio en nuestro corazón". Para lo cual - exhortó - nos ayuda mucho "el examen de conciencia de todos los días", para "luchar contra las enfermedades espirituales, esas que siembra el enemigo y que son enfermedades de la mundanidad".
El Papa Bergoglio afirmó asimismo que "la lucha que ha iniciado Jesús contra el diablo, contra el mal, no es una cosa antigua, sino sumamente moderna, "es cosa de hoy - dijo - de todos los días", porque "aquel fuego que Jesús vino a traernos está en nuestro corazón". Por esta razón debemos dejarlo entrar, y preguntarnos cada día: "¿Cómo he pasado de la mundanidad, del pecado, a la gracia?; ¿he dejado espacio al Espíritu Santo para que Él pudiera obrar?"
"Las dificultades en nuestra vida no se resuelven diluyendo la verdad. La verdad es ésta: Jesús ha traído fuego y lucha. ¿Y yo qué hago?".
El Papa Francisco concluyó su homilía afirmando que para la conversión es necesario tener "un corazón generoso y fiel". "Generosidad - dijo - que proviene siempre del amor". Y fidelidad, es decir, "fidelidad a la Palabra de Dios".

Silencio - Palabra

Hagamos silencio antes de escuchar la Palabra de Dios, para que nuestros pensamientos estén ya dirigidos a la Palabra de Dios. Hagamo...