29 ago. 2010

Hombre nuevo

El hombre nuevo es un hombre cristificado...brota del amor de Cristo y de su Cruz.
Arrímate a Jesús, únete a su alma, abísmate en su misterio...y de ese arrimo misterioso saldrá tu vida nueva.
Teresa Ortega, OP

25 ago. 2010

Abandono

Que el hombre se abandone simplemente, nada pida, exija nada. Se contente con tener en Dios su pensamiento, su amor. Arroja, pues, todas tus cosas en este Dios desconocido, también tus defectos y pecados, y todo cuanto puedas proyectar con tus acciones. Ponlo todo en El con gran fervor. En la oscura, desconocida voluntad de tu Señor. Fuera de aquí, un tal hombre no debe jamás perseguir nada, ni querer de algún modo reposar o actividad, ni esto ni aquello, ni tal estado ni el otro. Sólo abandonarse simplemente en la desconocida voluntad de Dios.
Taulero

20 ago. 2010

Dios y tú

Déjate coger por los dedos de Dios y en esa red misteriosa que El sea Dios en ti. El tu Dios, tú la nada; El, el fuego, tú, la paja que se deja abrasar; El, el huracán, y tú la hojita devorada por su furia divina. El, DIOS...EL TODO; y tú la nada arrojada a su entraña misteriosa y perdida en su volcán rugiente...
Teresa Ortega, OP

17 ago. 2010

Búsqueda

Proclo, un filósofo pagano, lo llama sueño, silencio, reposo divino, y dice: «Hay en nosotros una búsqueda secreta del Uno, que sobrepasa mucho la razón y la inteligencia. Si el alma se recoge en este búsqueda, se hace divina y divinamente vive».
El hombre, por el contrario, se ocupa de las cosas exteriores y sensibles, está en actividad, no puede saber nada de esa búsqueda y ni siquiera cree que existe en él este tesoro. El impulso substancial, la raíz, está puesta en nosotros de tal modo que es planta con fuerza eterna de arrastre y atracción. El impulso substancial tiene inclinación eterna, profunda, de volver a su origen. Inclinación que no se extingue jamás, ni siquiera en el infierno. Esto constituye el mayor sufrimiento de los condenados, porque nunca pueden lograr satisfacer la radical tendencia de ir a Dios.
Taulero

14 ago. 2010

María Assumpta-15 agosto

Si tú fueras un eco de nuestra Madre buena, tu paso por la vida sería una visita de alegría a las almas...como visita el sol a los hombres, como visita la lluvia a la tierra reseca. Así podrías ser tú para las almas, una sonrisa de Dios para todos.
Teresa Ortega, OP

12 ago. 2010

Dentro del alma

La búsqueda interna...Consiste en que el hombre entre en su propio fondo, en lo más íntimo de sí mismo, y busque al Señor de la manera que nos ha sido indicada cuando El dijo: «El Reino de los cielos está dentro de vosotros)) (Lc 17,21). El que quiere encontrar el Reino, que no es otro que Dios con todas sus riquezas, y su propia esencia y naturaleza, le debe buscar donde se halla, es decir, en el fondo más íntimo, profundo centro, donde El está mucho más íntimamente junto al alma, mucho más presente que ella lo es a sí misma. Este fondo debe ser buscado y encontrado. Debe el hombre entrar en esta casa renunciando a sus sentidos, a todo lo que le sea sensible, a todas las imágenes y formas particulares que los sentidos le hayan dejado impresas. Impresiones de la imaginación y sentidos. Sí. Incluso sobrepasar las representaciones racionales, operaciones de la razón, que sigue las leyes de la naturaleza y propia actividad.
Cuando el hombre entra en esta mansión, y allí busca a Dios, el Señor es quien cambia el alma de arriba a abajo.

Taulero

9 ago. 2010

Llamada

Desde siempre te ha llamado...Que hasta siempre sea tu respuesta. El ha puesto sus ojos en ti. No puedes tú poner los ojos fuera de Él.
Teresa Ortega, OP

7 ago. 2010

Santo Domingo y la oración

Cuantos vivieron con Domingo y cuantos se acercaron a él poco o mucho, insisten en la intensidad de su oración. Domingo ora como respira. Pasa lo mejor de su vida orando. Entra en la oración con la misma naturalidad y tan rápidamente como otros entran en el sueño. Dormirse espontáneamente es una prerrogativa de la infancia. Domingo es un niño según el evangelio, un niño que se sumerge en la oración al primer momento que se le presenta. Y sobre todo durante la noche. Para él la noche se ha hecho para rorar.
Domingo, como lámpara que brilla en la noche, practica el precepto del Señor:”Estad en vela, pues, orando en todo tiempo” (Lc. 21, 36). No ora sólo con la boca. Todo él se convierte en oración, ora con el cuerpo y con el alma. Se inflama por su Señor; arde en amor por Él. La oración responde a un imperativo: no hay tiempo que perder, pues lo que se pierde son almas los que sufren corren el peligro de desesperarse. Hay que intervenir inmediatamente.
Siguiendo a santo Domingo aprendemos a orar con todo el ser. Para poder imitarlo, hace falta observarlo…El contenido de su oración se expresa en sus actitudes, que hablan por sí mismas. He aquí algunos momentos esenciales.
Para estar realmente presente ante la presencia real de Aquel a quien nos dirigimos, es necesario primero prosternarnos con fe ante Él. Así a veces se inclinaba humillándose ante el altar, como si Cristo, representado en él, estuviera allí real y personalmente:
Para expresar la actitud de humildad, la única conveniente para quien es consciente de su indignidad, hay que pegarse a la tierra y prosternar profundamente el cuerpo, arrastrando así todo nuestro ser. Oraba también con frecuencia santo Domingo postrado completamente, rostro en tierra.
Como la oración del cristiano es ante todo imitación de Cristo orante, y ya que la oración de Cristo alcanza su perfección en la cruz, el cristiano sabe que debe pasar por la cruz para llegar a la verdadera oración. Contemplar la cruz, abrazarla, pegarse a ella –tal como fra Angélico pintó tan frecuentemente a santo Domingo- es prolongar el sacrificio dela misa, es entraren la oración misma de Jesús. A Domingo le gustaba sobre manera contemplar el crucifijo: se volvía hacia el crucifijo, lo miraba con suma atención y se arrodillaba una y otra vez. (…)
Domingo está sumergido en la oración como en un recipiente que lo decanta, lo purifica, lo transforma y destila todos sus pensamientos al igual que todos sus impulsos, para hacer de él una ofrenda pura. No es tanto que rece con su cuerpo, sino que su cuerpo se ha convertido en oración.
No ora por él. Como Cristo, reza por los demás. Deja que el Señor inaugure en él esa nueva forma de la creación que quiere para el mundo entero. “La creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto”.
Alain Quilici

1 ago. 2010

Desasimiento

¿En qué consiste la desnudez espiritual? Consiste para el hombre en separarse por completo de todo lo que no es pura y simplemente Dios, ver si Dios sólo es el objeto de su intención. Si descubre algún otro deseo no relacionado con Dios, que lo corte y eche fuera. Esto, por lo demás, no es exclusivo del hombre noble y consagrado a la vida interior. Es deber de toda persona honrada. Hay, en verdad, muchas y honradísimas gentes que hacen cosas muy laudables, pero que no saben nada de la vida interior. Tienen asimismo obligación de examinar aquello que les podría separar de Dios a fin de abandonarlo por completo. Tal desapego es absolutamente necesario para quien desee recibir al Espíritu y sus dones. No ha de buscarse más que a Dios y desasirse de todo aquello que le desagrade.
Taulero

Sólo Dios

No soy bufón que haga reír a cortesanos, ni  marioneta movida por dedos sin cristal. No, no cambiaré por caprichos humanos s...