28 sept. 2012

Libertad

"¿En qué puedo yo mostrarme generosos ante Dios? Bien veo que sólo en un punto puedo yo ser generoso: en la donación de mi libertad. Lo único de que el Señor nos deja disponer es el libre albedrío. Pues bien, yo hago libremente donación de mi libertad. Sin dejar de ser libre, quiero ahora ser esclavo de Dios por mi libre voluntad. Quiero querer lo que Él quiera; no sólo aceptarlo, sino quererlo. No es que anule mi voluntad libre; es que libremente quiero que mi voluntad sea el sometimiento a Dios; de manera tan completa, que no consista en aguantar, sino en adoptar, como si fuera mía, la voluntad de Dios”

24 sept. 2012

La paz



La paz consigo mismo resulta del acuerdo interno. Una unificación entre el pensamiento, el sentimiento y la acción. En otros términos: Hago lo que pienso y siento que debo hacer.
Es importante comprender que el conflicto interior se produce cuando hay fuerzas en pugna. Sólo al haber oposición de fuerzas se produce la aflicción, el dolor que nos quita la paz.
Esto puedes verificarlo incluso en el infortunio, cuando algo desagradable se abate sobre la vida. Aumenta el dolor mientras más te opones y te resistes a aceptar lo que sucede.
El acuerdo interno deriva de la coherencia que des a tu vida. Hay coherencia cuando tus acciones van en una misma línea, cuando siguen un sentido, cuando son guiadas por un propósito único.

7 sept. 2012

Perseverar

Cuando llegue la hora en que te parece que, en lugar de adelantar, retrocedes, el problema es uno solo: mantenerse de pie, sobrevivir, perseverar.
Cuando la sensación de inutilidad te envuelva como una noche, pensando que estás perdiendo el tiempo, cuando la helada de la aridez o la niebla del tedio te penetren hasta los huesos con ganas de tirarlo todo por la borda, resonarán en tus oídos las palabras del Maestro. Estad despiertos, velad, y orad.
Sólo los que perseveraren con una ardiente paciencia, probarán la miel de la victoria: en tus firmamentos habrá estrellas y en tus campos espigas doradas.

2 sept. 2012

Oración

En la oración no se trata de pedir cosas a Aquel que todo conoce. La oración no es para decirle a Dios lo que quieres sino para escuchar lo que Él quiere para ti y que no es otra cosa que compartir lo que Él es: Tranquilidad profunda, Beatitud, Paz, Bondad, Belleza, Amor …
No se trata de pedir cosas sino de comprender que no necesitas nada más que la presencia de Dios y descansar en esa morada llena de sus cualidades.
Antes de orar debes de comprender que detrás de todos tus deseos de objetos o de situaciones del mundo, solo hay un deseo: la paz profunda. Y ese deseo último que tanto anhelas y que proyectas en los objetos y situaciones del mundo solo lo puedes obtener en la interioridad. La tranquilidad y la plenitud solo están en tu espíritu, que es el espíritu de Dios.

Tú estás conmigo

“ Hay una presencia que vela junto a nosotros, hay una Palabra que da sentido al camino de la vida, hay un Dios que no deja caer de sus...