31 dic. 2015

2016


"El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su 
rostro sobre ti y te conceda su favor.


El Señor se fije en ti y te conceda la paz." 


Santo y venturoso año 2016
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros

24 dic. 2015

Cueva de Belén, misterio...


Cueva de Belén misterio,
cita de todas las razas,
gozo de todos los pueblos,
vida de todas las almas.
Cueva de Belén misterio,
no sé qué hay en tu silencio,
no sé qué es eso que cantas,
eso que dices al mundo,
en tu secreta balada.


Santa y feliz Natividad del Señor. 
A.D. 2015


13 dic. 2015

Alegres


La alegría, aunque no lo creamos, es esa semilla que se esconde en algún rincón del alma. Esa que todo un Dios plantó en lo escondido, y que nos empuja a hacer la aventura interior de buscarla. Con un poco de silencio y soledad, de sinceridad y desprendimiento, de sencillez, bondad e inocencia, daremos con ella. Y nos faltará compartirla con otros, porque es de por sí expansiva. Y cuando la tengamos la reconoceremos en cada rostro, en cada búsqueda o en cada tropiezo. En todo lo humano: quizás la alegría sea “lo más divino de lo humano”.






11 dic. 2015

Misericordia


Dirigir la mirada a Dios, Padre misericordioso, y a los hermanos necesitados de misericordia, significa poner la atención en el contenido esencial del Evangelio: Jesús, la Misericordia hecha carne, que hace visible a nuestros ojos el gran misterio del Amor trinitario de Dios. Celebrar el Jubileo de la Misericordia equivale a poner de nuevo en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades, lo específico de la fe cristiana. Es decir, Jesucristo, el Dios misericordioso.


8 dic. 2015

Inmaculada concepción. Martes II de adviento

(Is 40, 1-11; Sal 95; Mt 18, 12-14)
TIEMPO DE CONSOLACIÓN

Hoy coincide la solemnidad de la Inmaculada Concepción con el segundo martes de Adviento, y sobre todo, con la apertura del Año de la Misericordia, que será momento en el que el papa Francisco abra la puerta santa en la basílica vaticana de San Pedro.
Si unimos las tres referencias, la fiesta de la Inmaculada, el martes de Adviento y la apertura del Año de la Misericordia, descubrimos la providencia de las lecturas del leccionario de Adviento.
Hay palabras que se reciben siempre con agradecimiento: las que muestran compasión, consuelo, cercanía. Así dice el profeta: «Consolad, consolad a mi pueblo -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén”. Ninguna palabra de mayor consuelo que la celebración del día en que en la Historia de Salvación, Dios quiso actuar disponiendo a una criatura para ser su Madre.
También hay otros términos bíblicos que podemos interpretar desde nuestra experiencia, y errar en su interpretación: “Nuestro Dios llega con poder”. Aquí se puede pensar que el poder de Dios se manifestará a la manera del poder humano, y en este caso, hasta se puede sentir miedo ante el anuncio de la llegada del Todopoderoso.
Pero el poder divino se nos revela en figura de ternura, compasión, entrañas de misericordia: “Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres”. Y el poder divino actúa en la discreción, sin alharacas, ni protagonismos, como fue la acción divina en el momento de la concepción de una criatura sin mancha de pecado, la que iba a ser escogida para dar al Hijo de Dios la naturaleza humana.
¡Cómo necesitamos purificar la imagen que podemos tener de Dios! Es Jesucristo quien nos revela el rostro de la misericordia divina, según afirma el papa Francisco en la Bula“Rostro de Misericordia”. El Evangelio asegura: “Vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños”.
En el corazón del Adviento, la presencia de la Virgen Inmaculada nos demuestra hasta dónde llega el poder divino y la manera de actuar del Todopoderoso en la historia.
Si de Jesús se dice que tomó la condición de esclavo, como un hombre cualquiera, María seguro que creció en casa de sus padres como una niña semejante a todas las demás, y a la que poco a poco se le iría revelando el misterio que guardaba.
Abrámonos al poder del Señor, que hace en sus fieles maravillas, más aún si sabemos acoger la gracia que nos ofrece gratuitamente.



3 dic. 2015

Adviento y vigilancia

El Adviento es un tiempo de vigilancia, pero no como la de aquel marinero que monta guardia en el palo mayor del barco con la vista fija en el horizonte esperando ver algo exterior a él, sino con aquella mirada que recorre nuestra existencia más íntima y nuestras actividades más cotidianas y se abre vislumbrando la encarnación de Dios en ella. Quizá sólo tenemos que llegar a nosotros mismos permitiendo que Dios sea todo en nosotros al dejarnos hacer por Cristo.


19 nov. 2015

Sígueme


“Sabe el Señor que los pensamientos del hombre son insustanciales (Sal 93/94, 11)
“Sígueme”. “Ven y sígueme” (Jn 21, 19)
     Señor, ¿cómo me exiges, para ser discípulo, que deje todo, hasta mí mismo, si conoces que los sentimientos del corazón humano son egoístas? Tu exigencia parece sobrehumana, y si las condiciones para ser discípulo tuyo son las que dice tu evangelio, ¿quién puede seguirte?
     En un ímpetu del carácter hasta puedo hacer un acto generoso y aceptar algún despojo, pero después me encuentro aferrado a una idea, un objeto, un afecto humano… Aun en el mejor de los casos, nunca me veo libre del todo de mí mismo y, aunque con los labios pronuncio deseos nobles y al hacerlo se ensancha mi interior tan sólo por imaginar que voy detrás de ti, a la hora de la verdad, constantemente se entremezclan prioridades humanas, gustos y apetencias sensibles que no son tu rostro crucificado.
    Como los discípulos cuando te dijeron: “Señor, ¿quién puede salvarse?”, yo te confieso que en el afán de serte fiel, siempre veo que no lo doy todo. Si debo ser coherente y hacer cálculos con mis fuerzas, la solución parece evidente: “Señor, no puedo”. Y sin embargo, si soy sincero, a pesar de que siento constantemente la quiebra de mi fidelidad, nunca me ha sucedido la determinación de abandonarte. Debo reconocer que los momentos más felices de mi vida los he tenido cuando he caminado detrás de tus huellas.
     No dejes que me encierre en mí mismo, ni que me confundan mis sentimientos. No te canses de pronunciar mi nombre y de decirme: “El que quiera venir detrás de mi, que tome su cruz y me siga”. Quizá ésta sea la única posibilidad: no tanto la de creerme valiente, generoso, radical, sino la de caminar detrás de ti con el peso de mi fragilidad. Tal vez sea éste el secreto: por gracia de tu Espíritu, aunque en  mi corazón se aposente la mezquindad, seguir siempre detrás de ti, de tu misericordia, andar a cuestas con mi mediocridad, con mi dualidad, mis contradicciones…, mas siempre detrás de ti. Seguir con la pesadumbre de saberme constantemente frágil, incapaz, mas detrás de ti.
    No dejes, Señor, de invitarme, por más que rehúse mentalmente tu programa. Que oiga de ti, como tú sabes decirlo, “Sígueme. Ven y sígueme. Vente conmigo”. Que por tu misericordia nunca me desvíe de este sendero, en el que tú me precedes.

6 nov. 2015

Soledad y silencio


“Nuestra alma tiene necesidad de soledad. En la soledad, si el alma está atenta, Dios se deja ver. La multitud es ruidosa. Para ver a Dios es necesario el silencio”.




(Foto tomada a las 18,30)


2 nov. 2015

Por los vuestros

"La vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, se transforma"

Vivamos con esta esperanza que llena nuestro corazón de paz.
Pido junto con toda la Iglesia por todos los que ya han celebrado su Pascua, un recuerdo muy especial por los vuestros.




1 nov. 2015

Todos los santos

A los santos los llamamos “bienaventurados”, y el Sermón del Monte que pronunció Jesús es una referencia evangélica para cuantos desean unirse a la larga procesión de los que, vestidos con túnicas blancas, siguen al Cordero, a Cristo glorioso. 

A veces el texto del evangelista san Mateo se emplea para dictaminar quiénes son entre nosotros los justos, y quiénes los que se apartan del canon evangélico, recurso indebido, pues no nos pertenece juzgar a nadie, ni siquiera a nosotros mismos.
Sin duda que cada uno de los títulos por los que a algunos Dios los llamará “benditos”, se pueden aplicar a Jesucristo. Él es el Santo, el Bendito, el que nos ha mirado con corazón limpio, y se ha despojado de su rango, tomando la condición humilde de nuestra naturaleza. Jesús de Nazaret es el manso, el pacífico. Él ha padecido el juicio injusto, y ha sido perseguido hasta el extremo de ser condenado a muerte.
En Jesucristo tenemos el modelo de santidad, y es Él quien nos produce la sana emulación cuando nos invita al seguimiento, a tomar nuestra cruz y a ir detrás de Él, no como adeptos, sino como discípulos y verdaderos amigos suyos.
La santidad es una vocación bautismal, y a la vez un fruto por haber vivido la misericordia. En otro lugar del mismo Evangelio de san Mateo, se nos ofrece el veredicto divino, que eleva a bienaventurados a todos los que han practicado la misericordia con sus prójimos, aunque no lo hayan hecho por ser bautizados.
Si el verdaderamente Bendito es Jesucristo, también es el Misericordioso. En Él se nos revela el rostro de la misericordia divina. Quienes deseen seguir al Señor como discípulos y amigos suyos, tienen en las “Bienaventuranzas”, y en las “Obras de Misericordia” el código que deben seguir.
Tú y yo tenemos la llamada a ser felices, dichosos, y el Evangelio nos revela la forma de serlo ya en esta vida, de forma paradójica, porque los que pierden, ganan; los que lloran, reirán; los que se dan y se niegan a sí mismo por amor, se afirman. La prueba la tenemos en el Crucificado, Resucitado.
Una pauta para vivir la vocación esencial cristiana es creer en la persona de Jesucristo por habernos encontrado con Él, mantenernos confiados en su Palabra, y entregados al bien hacer por amor.
Y además, felicidades, porque también es tu santo, tu fiesta.



Feliz y santo día.

26 oct. 2015

Dios es el Señor de la historia


Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos -oráculo del Señor-.

Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.



Fiat.

24 oct. 2015

El Sínodo

El obispo de Bilbao (España), Mario Iceta Gavicagogeascoa pronunció esta mañana la última meditación ante los Padres Sinodales que participan en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo sobre la Familia que se clausura mañana domingo con la solemne misa celebrada por el Santo Padre en la basílica de San Pedro.

''Vamos concluyendo el trabajo sinodal como una experiencia de gracia, de comunión, de colegialidad y de servicio -dijo el prelado- Hemos pedido el don del Espíritu Santo y hemos querido que sea Él quien guíe nuestra labor. El Santo Padre afirmo al comienzo de este acontecimiento que "el Sínodo podrá ser un espacio de la acción del Espíritu Santo sólo si nos revestimos de coraje apostólico, de humildad evangélica y de oración confiada. Por eso, ante las decisiones que en el ejercicio del ministerio episcopal hemos de tomar, viene a mi memoria el pasaje de la elección de Matías para ser integrado en el colegio apostólico. "Entonces oraron así: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido" . Este es nuestro método: muéstranos lo que Tu quieres, haznos conocer tu voluntad. Sumidos en la oración, pedir a Dios que nos muestre sus caminos, que nos haga ver cuál es su designio y no el mío propio, y cuáles son los caminos que hemos de recorrer para acompañar a las familias en la fidelidad a la vocación a la que han sido llamadas''.
''Junto a la oración se nos recordaba la necesidad de la humildad evangélica para conocer la voluntad de Dios: "Te doy gracias Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se lo has revelado a la gente sencilla"... Como afirma el libro de los Proverbios "la arrogancia acarrea la deshonra; pero por la humildad se accede a la sabiduría" ... Y Santa Teresa de Ávila, cuyo quinto centenario de nacimiento acabamos de celebrar nos dirá sabiamente: "Andar en humildad es andar en verdad".
''Esta vida orante, esta humildad evangélica, nos permitirá actuar con coraje apostólico, la parresia de la que nos habla san Pablo, puestos los ojos en Cristo y por amor a Él sirviendo a las familias de este mundo, iluminando su caminar con la Palabra de Dios y la Tradición viva de la Iglesia, sosteniéndola y acompañándola en sus gozos y tristezas, para que vivan en plenitud la alianza de amor que disipa la oscuridad, vence la soledad y el individualismo, recrea la humanidad, genera vida y esperanza, acoge y sana lo que parece perdido, construye la Iglesia y el mundo.
''Concluyo, hoy sábado, invocando la intercesión materna de la Virgen María. Las madres son las que transforman la casa en un hogar. Ella hace que la Iglesia no sólo sea Templo, sino también hogar, lugar cálido, familiar, de acogida y misericordia. A Ella acudimos esta mañana. Es la Esposa del Espíritu Santo, que la hizo concebir de modo virginal. Bajo su protección nos acogemos esta mañana. En Ella aprendemos a acoger el don de Dios, el Santo Espíritu, la Persona Amor, que nos ilumine y nos asista en la tarea que hoy se nos ha encomendado''.




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21 oct. 2015

Familia y fidelidad. Bendecid


''Una familia que se cierra en sí misma es una contradicción, una mortificación de la promesa que la dio a luz y la hace vivir. No olvidéis nunca que la identidad de la familia es siempre una promesa que se extiende y se difunde todos sus miembros y también a la entera humanidad... El amor, así como la amistad, deben su fuerza y su propia belleza al hecho de que generan un vínculo sin quitar la libertad. El amor es libre, la promesa de la familia es libre, y esa es la belleza. Sin libertad no hay amistad, sin libertad no hay amor, sin libertad no hay matrimonio. Por lo que la libertad y la fidelidad no se oponen sino que se sostienen mutuamente, en las relaciones interpersonales como en las sociales. Tanto es así que basta observar los daños que produce la inflación de promesas no mantenidas en diversos ámbitos y la indulgencia por la infidelidad a la palabra dada y a los compromisos aceptados''.
''Ser fiel a las promesas es una obra de arte de humanidad. Ninguna relación de amor, ninguna amistad y ninguna forma de querer, llega a la altura de nuestro deseo y de nuestra esperanza, si no llega a habitar ''este milagro del alma'', que es la fuerza y la persuasión de la fidelidad, que no dejan de encantarnos y de sorprendernos Ninguna otra escuela puede enseñar la verdad del amor, si la familia no lo hace.Ninguna ley puede imponer la belleza y la herencia de este tesoro de la dignidad humana, si el vínculo personal entre el amor y la generación no lo escribe en nuestra carne''.
''nuestra fidelidad a la promesa está siempre encomendada a la gracia y la misericordia de Dios. El amor por la familia humana, en las ocasiones buenas y en las malas, es una cuestión de honor para la Iglesia. ¡Qué Dios nos conceda estar a la altura de esta promesa!''.




¡Cielos, bendecid al Señor!


(Tomada a las 8,45  hoy 21 de octubre 2015)

11 oct. 2015

Llamada


La llamada de Jesús a seguirle de cerca no es una iniciativa humana ni una ocurrencia subjetiva, sino que tiene su origen en el amor de predilección del mismo Jesús. Aquella mirada con la que Jesús llama al joven rico es la misma mirada con la que se han sentido llamados tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia. “No se me había ocurrido”, “Yo no quería”, “Me vino por sorpresa”, comentan muchos de los llamados. Es como si en un momento cualquiera, del que uno guarda imborrable recuerdo, hubiera entendido que Alguien me ama con amor eterno y llena de sentido pleno toda mi existencia. Si el corazón humano está hecho para ser amado, la llamada personal va acompañada de ese amor en plenitud que promete una vida fecunda. Después viene el análisis de los signos, puesto que la fe es razonable, no una corazonada irracional. Pero el punto de arranque es el amor, “Él nos amó primero” (1Jn 4,10), que busca correspondencia.
Esa llamada, precisamente por ser total, implica una respuesta de totalidad. “Véndelo todo y dalo a los pobres”. Seguir a Jesús es incompatible con la reserva de algo para sí. Hay que darlo todo, porque uno ha encontrado a quien le da todo. Y además, se trata de una actitud sostenida a lo largo de toda la vida. No se cumple de una vez por todas. Es un camino, un itinerario de progresivo despojamiento, sin posibilidad de reconquista. Dejarlo todo, quemar las naves y no volver la vista atrás. Todo un proceso de conversión permanente y de crecimiento en el seguimiento de Cristo.
La riqueza es un peligro. Aquel joven era rico simplemente por ser joven. Tenía toda su vida por delante, además de las cualidades y recursos a su alcance. Es en la juventud normalmente cuando Dios llama. E invita a dejarlo todo, no cuando pase la mitad de la vida, sino en los albores de esa vida, en la primera juventud, cuando la persona tiene todas las posibilidades por delante, cuando es rico.
La juventud es por tanto el momento de la llamada y es cuando más tiene uno que dejar. Su vida entera. Pero al mismo tiempo, como aquellos amores primeros de juventud, la respuesta tiene un encanto que no lo tiene cualquier otro momento posterior de la vida. La perseverancia en ese primer amor exige el cuidado atento para mantener un corazón libre y siempre disponible, un corazón pobre, de manera que la llamada y la respuesta no pierdan el encanto primero. Ha habido personas que se entregaron con toda sinceridad y sin escatimar nada, pero han dejado crecer en su corazón otras hierbas, espinas y abrojos. Y eso ha sofocado la generosidad del amor primero. Hay que cuidar el corazón, que se agarra a lo que pilla y puede malograr aquella respuesta generosa de juventud.
Aquel joven no quiso responder. Entramos en el misterio de la libertad humana. Me he encontrado con muchos jóvenes que han aplazado la respuesta e incluso con algunas personas que se arrepienten de no haber respondido a tiempo y ya no haber podido estrenar un amor que se ofreció en su primera juventud. Sólo la misericordia de Dios es capaz de devolver lo primigenio, la frescura de aquel amor. La misericordia de Dios es capaz de hacerlo todo nuevo.
Qué difícil es que un rico entre en el reino de los cielos, insiste Jesús. No se trata de despreciar todo lo bueno que Dios nos da. Y las riquezas (materiales, espirituales) son dones de Dios. Pero tales riquezas suponen un peligro constante en la vida de la persona. Buenas son las riquezas, pero mejor es la pobreza, cuando se trata de parecerse a Jesús. Y el que ha sido tocado por un amor de este calibre, debe aspirar a vivir en pobreza y humildad para parecerse a su Maestro y Señor. Es un lenguaje que el mundo no entiende. Pero el que ha sido tocado, entiende que su tesoro es el Señor y no aspira a otra cosa. Incluso, busca renunciar a todo con tal de tenerle a él. “Por él lo perdí todo” (Flp 3,8), con tal de ganarle a él.
Esta es la sabiduría de la vida, acertar en descubrir aquel proyecto de amor que Dios me tiene preparado. Esa es la vocación en cualquiera de sus formas. Y todas ellas tienen un punto común de arranque: el amor de Cristo que supera toda ideología.


7 oct. 2015

El Rosario- 7 octubre Nuestra Señora del Santo Rosario

La contemplación de Cristo tiene en María su modelo insuperable. El rostro del Hijo le pertenece de un modo especial. Ha sido en su vientre donde se ha formado, tomando también de Ella una semejanza humana que evoca una intimidad espiritual ciertamente más grande aún. Nadie se ha dedicado con la asiduidad de María a la contemplación del rostro de Cristo. Los ojos de su corazón se concentran de algún modo en Él ya en la Anunciación, cuando lo concibe por obra del Espíritu Santo; en los meses sucesivos empieza a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da a luz en Belén, sus ojos se vuelven también tiernamente sobre el rostro del Hijo, cuando lo «envolvió en pañales y le acostó en un pesebre» (Lc 2, 7).
Desde entonces su mirada, siempre llena de adoración y asombro, no se apartará jamás de Él. Será a veces una mirada interrogadora, como en el episodio de su extravío en el templo: « Hijo, Lc 2, 48); será en todo caso una mirada penetrante, capaz de leer en lo íntimo de Jesús, hasta percibir sus sentimientos escondidos y presentir sus decisiones, como en Caná (cf. Jn 2, 5); otras veces será una mirada dolorida, sobre todo bajo la cruz, donde todavía será, en cierto sentido, la mirada de la 'parturienta', ya que María no se limitará a compartir la pasión y la muerte del Unigénito, sino que acogerá al nuevo hijo en el discípulo predilecto confiado a Ella (cf. Jn 19, 26-27); en la mañana de Pascua será una mirada radiante por la alegría de la resurrección y, por fin, una mirada ardorosa por la efusión del Espíritu en el día de Pentecostés (cf.Hch 1, 14).
¿por qué nos has hecho esto? » (

 María vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras: « Guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón » (Lc 2, 19; cf. 2, 51). Los recuerdos de Jesús, impresos en su alma, la han acompañado en todo momento, llevándola a recorrer con el pensamiento los distintos episodios de su vida junto al Hijo. Han sido aquellos recuerdos los que han constituido, en cierto sentido, el 'rosario' que Ella ha recitado constantemente en los días de su vida terrenal.
Y también ahora, entre los cantos de alegría de la Jerusalén celestial, permanecen intactos los motivos de su acción de gracias y su alabanza. Ellos inspiran su materna solicitud hacia la Iglesia peregrina, en la que sigue desarrollando la trama de su 'papel' de evangelizadora. María propone continuamente a los creyentes los 'misterios' de su Hijo, con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora. Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía con el recuerdo y con la mirada de María.

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Felicidades  a todas las Rosario y Victoria.

3 oct. 2015

Camino del amor







"No hay camino más excelente que el del amor, pero por él sólo pueden transitar los humildes" 









1 oct. 2015

Octubre, mes del Rosario


¡Viva el Rosario! Es una cadena admirable que nos lleva hasta el cielo. Es un verdadero programa que nos permite estar siempre más unidos a Cristo, bajo la mirada de María. Así, tomándolos como ejemplo, terminaremos asemejándonos a ellos… aunque sólo sea un poco.


Entonces, hermanos y hermanas, ¡Recen el Rosario, prediquen el Rosario, vivan el Rosario! En una palabra, ¡Amen el Rosario! porque es una historia de amor, con la Madre del Amor Hermoso. Y oirán a Dios que susurrará en su corazón, como supo hacerlo tan delicadamente con Nuestra Señora: “Mi más bella historia de amor eres tú” Y les prometo que llorarán.
Llorarán como lo hizo María en su vida.
Y como lo dice de una forma tan bella un hermano dominico irlandés, con las lágrimas de María, Dios hizo el Rosario.
Lágrimas de gozo y de agradecimiento cuando nació su primogénito en Belén,
lágrimas de felicidad luminosa cuando se sirvió el buen vino en Caná,
lágrimas de dolor y de sangre al pie de la Cruz,
lágrimas de júbilo en la mañana de la Resurrección.
Y Dios guardó cada una de esas lágrimas y con ellas hizo el Rosario.
¡Amen pues el Rosario, hermanos y hermanas, y hagan del Rosario su historia de amor con Dios!


La última palabra la dejaré a nuestro beato hermano Jacinto-María Cormier que fue Maestro de la Orden. Se trata de un pasaje de los ejercicios espirituales que predicó en Roma en 1896. Estas palabras, las hago mías… y les invito a que las hagan suyas.
«Te doy gracias ¡oh Dios mío!, por haberme dado, por María, un medio de santificación tan excelente, una cadena amable para guiar mis pasos por la vida activa; una sombra deliciosa para abrigar mi corazón en la vida contemplativa.
No abandonaré jamás mi tesoro; toda mi vida, al contrario, lo utilizaré con fe, ardor, perseverancia. Y, al final de mi vida, cuando ya no me pueda consagrar a las obras exteriores, cuando me sea imposible predicar, enseñar e incluso salmodiar, rezaré todavía el Rosario; y si ya no puedo hacerlo, al menos lo tendré entre mis manos o delante de mis ojos. El Rosario será, bajo diferentes formas, el alimento perpetuo de mi contemplación, mi recreo de todas las horas, mi paciencia para sufrir, mi preparación para morir.»
Así sea.


25 sept. 2015

Alegría




''la alegría de los hombres y mujeres que aman a Dios atrae a otros; los sacerdotes y los consagrados están llamados a descubrir y manifestar un gozo permanente por su vocación. La alegría brota de un corazón agradecido. Verdaderamente, hemos recibido mucho, tantas gracias, tantas bendiciones, y nos alegramos. Nos hará bien volver sobre nuestra vida con la gracia de la memoria. Memoria del asombro que produce en nuestro corazón el encuentro con Jesucristo. Pedir la gracia de la memoria para hacer crecer el espíritu de gratitud''.


17 sept. 2015

10 sept. 2015

Oración

La vida de la fe no puede subsistir sin oración. Ahora bien, al vivir en medio del mundo una vida secular, parece que la oración es al mismo tiempo indispensable y difícil. Las vidas que son de Dios son vidas que oran, sean como sean y estén donde estén. Su oración es a la vez un don de Dios y una conquista. Una vida secular que no reza no es de Dios.
Creer profundamente que Dios existe, que es del Dios único, verdadero y vivo al que le entregamos nuestra vida, debe implicar, con un mínimo de lógica, la necesidad de callarnos para escucharle, la necesidad de recogernos para buscarle, la necesidad de adecuarnos en intención o en acto a lo que prescribe para adorarle. Porque, a través de todas las situaciones vitales, la oración conserva lago profundamente específico: la relación entre un hombre y su Dios. Una relación que es amor.
Por eso, la oración debe tener un tiempo reservado para sí misma. Sin este tiempo de oración, el resto del tiempo se tornará vacío y como separado de Dios. Un tiempo que no debe ser el tiempo sobrante, sino un tiempo que deja lo útil por algo mucho más útil.
El primero mandamiento del Señor es el de “amarás” y no el de “rezarás”. Pero no se puede actuar en nombre de Dios sin rezarle a Dios. La caridad con el prójimo sin la oración, el amor a la Iglesia sin oración, la evangelización sin oración no pueden ni actuar ni existir. Son ficciones.

Jesús hizo su oración delante de nosotros. El Evangelio nos muestra la oración vivida por Jesús, colocada en su lugar por Él, su lugar orgánico, su lugar funcional.

Para hacer la voluntad de Dios, se necesita trabajar duro. No se trata de padecer, sino de aceptar. Ciertas operaciones de este trabajo se hacen por la oración. Algo totalmente seguro.

Quizás todo esto nos lo creemos, pero no estamos totalmente convencidos de ello. No estamos tan seguros de ello, como lo estamos cuando caminamos con nuestras piernas, cuando cogemos cosas con nuestras manos o cuando oímos con nuestros oídos.

Si llegamos a experimentar que la oración es necesaria, alcanzaremos el buen sentido sobrenatural para actuar en consecuencia.



1 sept. 2015

Tú, Señor, eres todo


Tú, Señor, eres todo y eres día,
efusión de tu luz la luz creada,
presencia de amor aquí velada,
cada ser es mensaje y profecía.


Toda vida es pasión de eternidades,
todo amor, de tu amor honda querencia,
todo llanto, añoranza de tu ausencia,
todo gozo, sabor de tus bondades.


24 jun. 2015

Feliz verano


A lo lejos...el tañer de una campana y 
el ladrido de los perros.
Los vencejos volando veloces
surcan el aire en su calma.

Dios presente en las criaturas
Dios callado en el adentro
y un silencio rumoroso
que parece ser de cielo.

¿Saben los que se agitan y vociferan
la paz que habita esta senda?

¿Saben los pstmodernos
que se puede ser feliz
sin tanto atolondramiento?
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Feliz verano.




21 jun. 2015

Domingo XII T.O.

Domingo XII TO
Mc 4, 35-40.


Hoy Jesús te dice: “Vamos a la otra orilla”,
                   no importa que esté atardeciendo en tu vida;
                   no importa que estés cansado;
                   tampoco importan tus fracasos…

         Olvídate de tus límites, errores, pecados, heridas…
                   Mejor aún: no te olvides de ellas y considéralas el mayor de tus tesoros porque gracias a ellas yo puedo ser Dios en tu vida. ¿O no recuerdas que la fortaleza, la mía, se manifiesta en la debilidad, la tuya…?


¡Vamos a la otra orilla! ¿Qué temes? ¿Aún no tienes fe?
Detente un segundo para pedir la asistencia de mi Santo Espíritu y, de su mano amorosa, echa un rápido vistazo a tu vida… ¿No ves todo lo que he hecho en ella? ¿No has escuchado mi voz diciendo “basta” a todo lo que te causaba miedo? ¿Y no has gustado la calma que ese imperativo mío ha traído a tu alma? Deja que mi Espíritu te haga recordar, pasar por el corazón cada suceso… ¿Aún no tienes fe…?


¿Por qué te acobardas? Yo no estoy en la otra orilla; estoy en la misma que tú esperando que te embarques para hacer contigo la travesía más apasionante de tu vida… ¿Te atreverás a subir a la barca Conmigo…? Yo soy Dios, el que todo lo puede, y te quiero…




5 jun. 2015

Frente a El




Callar es adorar: éste es el clima en el que se lleva a cabo la revelación de Dios. Y sobre todo creer que somos verdaderamente nada, que no podemos nada y dejarle hacer a  El.  Permanecer frente a El...


17 may. 2015

Ascensión del Señor



El gozo es mi testigo.

La paz, mi presencia viva,
que, al irme, se va conmigo
la cautividad cautiva.

El cielo ha comenzado.
Vosotros sois mi cosecha.
El Padre ya os ha sentado
conmigo, a su derecha.

Partid frente a la aurora.
Salvad a todo el que crea.
Vosotros marcáis mi hora.
Comienza vuestra tarea. 




Sólo Dios

No soy bufón que haga reír a cortesanos, ni  marioneta movida por dedos sin cristal. No, no cambiaré por caprichos humanos s...